Trabajo por cuatro, cobro por uno
Las ventajas del periodismo multimedia son incuestionables: posibilidad de transmitir una información simultáneamente en distintos formatos (prensa, internet, radio, televisión, incluso teléfono móvil), selección por parte del lector de las noticias que le interesen según el tema(diarios hechos "a la carta"), e inmediatez a la hora de recibir la información, por citar algunos ejemplos. Para los lectores/usuarios/receptores de la información, el periodismo multimedia supone acceder a la información de manera inmediata desde cualquier parte del mundo. Para las empresas de comunicación supone extenderse por una nueva línea de negocio y llegar a una amplia audiencia, incluso una audiencia seleccionada, con una plantilla reducida. La reducción de costes de la empresa conlleva la contratación de menos personal sobrecargado de trabajo o la contratación temporal no ya por días, sino casi por horas. Del freelance se pasa al e-lance, capaz de redactar el texto, grabar la imagen, montar la noticia, presentarla, transformarla para su publicación impresa o su difusión por radio... En definitiva, el periodista multiplica su trabajo en beneficio de la empresa, más que en beneficio propio. Mientras se preparan redacciones multimedia como ensayos de un futuro periodístico próximo, las dudas sobre el idealizado periodismo multimedia acechan. Cabría preguntarse si la inmediatez con que se reciben las noticias no supone una merma en la calidad de la información, que no ha tenido tiempo de ser lo suficientemente contrastada. Avanzamos cada vez más hacia un tratamiento de la información como un mero producto de consumo, como una mercancía más, sin valorar la capacidad que tiene para configurar el mundo en el que vivimos. Si sólo se miran los resultados, que parece ser lo que buscan los promotores del periodismo multimedia, sin pararse a pensar en profundidad estaremos promoviendo un periodismo superficial, inmediato pero vacío, en el que los propios periodistas se dejan llevar por sus empresas.
