El periodismo es de todos
Nadie discute que las nuevas tecnologías nos están cambiando la vida. Lo notamos en el día a día, en el ámbito profesional y en el doméstico. Como no podía ser menos, en el campo de la comunicación, llamado a estar a la vanguardia de la sociedad, también se notan sus efectos. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación están haciendo posible un sueño que hasta hace poco era difícil, por no decir imposible, de alcanzar. Se trata de la interactividad entre el lector y el medio de comunicación. La retroactividad del mensaje periodístico se limitaba a las cartas al director de los periódicos y las llamadas telefónicas a la radio. Internet abrió la puerta a la selección personalizada de noticias y a los llamados encuentros digitales (como los que organiza El mundo en su edición digital). Ahora se ha dado un paso más allá, y el periodismo se ha extendido fuera del control de los editores y de los grandes grupos de comunicación. El aumento de los weblogs, o blogs, creados por periodistas que se expresan sin el control de sus superiores ha formado lo que se ha venido a llamar periodismo participativo, una nueva forma de comunicación entre los periodistas y los lectores, que gracias a este nuevo método pueden decirle al autor directamente lo que piensan de su información, así como ofrecer sus propias informaciones en cualquier momento. Aquí es donde los diarios gratuitos han visto el filón para rellenar de contenidos sus publicaciones sin necesidad de pagar a las agencias de noticias o a los propios redactores. Como siempre, las iniciativas particulares y rompedoras en el campo de la comunicación acaban antes o después en manos de las grandes empresas, que se reservan el derecho de controlar la información (en un principio libre) de los blogs.
