Siempre nos quedará París
Desde que se intuyó que internet podía ser una nueva fuente de ingresos para las empresas, la publicidad ha jugado un papel clave en la financiación de innumerables webs. No hace falta decir que los medios de comunicación tradicionales, acostumbrados a recibir ingresos por publicidad, quisieron copiar el modelo cuando dieron el salto a internet. Pronto se descubrió que la publicidad no era la panacea que permitía a un negocio crecer ilimitadamente, y teniendo en cuenta que los medios de comunicación son negocios creados por empresas que esperan obtener beneficios, no es de extrañar que muchos medios en su versión digital optaran paulatinamente por un servicio de pago para acceder a sus contenidos.
Aunque los ingresos por publicidad parecen haber aumentado en los últimos años, los contenidos de pago no han desaparecido, es más, parece que han cosechado éxito, y se mantienen. Desde el punto de vista empresarial, ofrecer un acceso pagado al lector es un nuevo yacimiento de ingresos, pero todavía no hay un modelo de negocio definido y que se haya impuesto sobre los demás. Para el profesor Rosental Calmon Alves, la estrategia más inteligente es la del diario neoyorquino The New York Times, que ofrece de forma gratutita sus contenidos generales, después de un registro en el que el lector muestra sus preferencias. Estas preferencias quedan registradas y el diario puede ofrecer esos datos a los anunciantes, de forma que además de ofrecer un servicio al lector, ofrece un nuevo servicio a sus anunciantes. El problema de la medición de las audiencias en la red se soluciona ofreciendo publicidad personalizada.
Pero desde el punto de vista del lector no está claro si merece la pena gastar dinero en una suscripción a un medio digital por recibir la misma información que pueden obtener en otros medios tradicionales de forma gratuita. La clave está en el acceso a los archivos de prensa, a las hemerotecas. La suscripción a elpais.es ofrece ese tipo de servicios, y viene a costar unos 20 céntimos al día. Es un precio razonable, mucho más barato que el diario de papel y con muchas más posibilidades, pero ¿quién está interesado en acceder a la hemeroteca de un diario? Evidentemente no los lectores de prensa gratuita. Alguien dijo que los periódicos en España se hacían para que los leyeran en primer lugar los periodistas, y luego los banqueros... Probablemente la hemeroteca sólo interese a los periodistas y a los investigadores. Aun así, los 20 céntimos por día siguen siendo una buena oferta, pero ¿quién lee el periódico todos los días?, es más, ¿quién aprovecha al máximo las posibilidades de un periódico digital a diario? Seguramente sólo los periodistas. Si el precio del diario digital fuera 20 céntimos cada vez que se accede, sin más compromisos, habría muchos más suscriptores, pero es difícil cobrar sólo 20 céntimos, y no se fideliza al lector.
Aunque los modelos de negocio no estén definidos para los diarios digitales y las diversas fórmulas de pago acaben por imponerse, siempre nos quedará Periodista digital y otros medios que aseguran que se mantendrán gratuitos de por vida.
